"Hay dos maneras de conseguir la felicidad; una, hacerse el idiota; otra, serlo."Enrique Jardiel Poncela
La culpa de que las mujeres tengan unas expectativas muy altas en el amor la tiene Disney. Todas, y cuando digo todas, es TODAS LAS MUJERES, andan buscando un príncipe azul que las salve, pero que las salve de la realidad, que les rompa la rutina y que las haga felices. Sí, Disney y su estúpida gestión de las historias de amor demasiado azucaradas. Historias de amor, en la que siempre hay una antagonista, una bruja mala . En la vida real también la hay, es la tía esa que tú tildaste de zorra porque tu amorcito se las tiraba y viceversa, si justo esa sería la bruja mala de Blancanieves o la madrastrona de Cenicienta.
Vais en busca de un reino, ser princesas de vuestra casa, supongo, ya que como no os liguéis a algún príncipe heredero vuestro reino estará disminuido a eso.
Pero... yo no quiero un príncipe. Sí, es extraño que una mujer y más de mi edad, no quiera un príncipe azul en su vida. No. Yo lo que quiero son viajes fugaces, risas eternas, besos apasionados y orgasmos logrados, quiero alguien que me rompa los esquemas y no el corazón, alguien que me arranque la ropa de puesta para desnudarme y no la sonrisa. No sé, alguien distinto al resto que esté dispuesto a hacerme feliz no solo los primeros meses de una relación, si no, toda la vida. Sí, teneís razón, no solo Disney tiene la culpa de las altas expectativas en el amor que tienen las mujeres, si no también E.L James.
Y así, entre Disney y E.L James, vamos descartando personas, personas que igual merecían la pena, pero que sin embargo, no nos damos cuenta, ya que en nuestra mente está llena de estereotipos. Y aquí estamos, más solas que la una, buscando la felicidad en una tableta de chocolate.
Venecia sin agua
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