domingo, 28 de septiembre de 2014

Tocada y hundida.

"La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener." Gabriel García Marquéz

No sé si cada día entiendo menos o que cada día hago menos para entender más. No tengo claro lo que quiero, tampoco tengo claro lo que tengo. Sin embargo, cada día doy más por hecho que no tengo nada. Con nadie. Soledad ahora y siempre. 

¿De qué me sirve arriesgar si sé que no voy a ganar nada? Mirad a Márquez iba primero y arriesgo y quedó décimo tercero. El que arriesga no siempre gana. Y algo así me está pasando. Vivo la vida intensamente, a 300 km/h como encima de esas motos de GP e imaginaros las hostias a esa velocidad,  no queda nada.

De qué me sirve renunciar a otros labios, a mil labios más que se mueren por besar los míos, si no sé con certeza que los labios que beso tienen exclusividad conmigo o con trescientas más. En serio, ¿de qué me sirve?

Soy un puto corazón desnudo que queda a la intemperie en el día más frío de invierno, un corazón desnudo que se monta encima de una moto a 300 km/h y sin casco, soy un puto corazón desnudo, que ya no tiene cabida para más decepciones, que ya no tiene hueco para más puñaladas y que los ojos están más que secos para guardar lágrimas. 

No sé que quiero, o eso al menos digo. No voy a ser yo la que te susurre un quédate. No. No voy a ser la que siempre vaya detrás de ti como un perro faldero. Maduré con los daños, supongo que al igual que tú. 

No todas vamos a joder. Cuándo lo empieces a entender, serás más feliz, cuando lo empieces a entender...LLÁMAME.

Venecia Sin Agua 

domingo, 21 de septiembre de 2014

Maldita dependencia.

"Cuando el poder del amor supere al amor al poder, el mundo conocerá la paz" Jimi Hendrix


Cerrar los ojos y recordar sus besos. Sentir sus labios pegados a los tuyos, una vez más, pese a que él no esté a tu lado. Su lengua echando un pulso con la tuya y tú, como siempre, dejándote ganar una y otra vez para pedirle con la mirada la revancha. Y pasarse las horas muertas bebiendo el uno de la boca del otro y el otro de la boca del uno, sin recordar ni para qué sirve el agua, ya que eres tú el que me quita la sed cuando estoy sedienta. Pero sedienta de ti.

No es difícil que en esas circunstancias la ropa empiece a sobrar, ya que los buenos besos son aquellos que empiezan en la boca y se sienten en las entrañas. El formar parte del mismo beso, compenetrando los latidos con la boca, fundiéndose el uno con el otro, sin saber si soy yo o si eres tú. Sin saber si estoy en la tierra o en el paraíso prometido. Besos tiernos alternados con besos que hacen que suban la temperatura. Besos de esos que te desnudan el alma y que no quieres ni por un momento parar. Y es que prefiero pisar el acelerador que el freno, y tú me aceleras no sabes cuanto. Soy fuego y tú gasolina y ya sabes el final.

Maldita dependencia, que hace que recuerde tus besos en cualquier instante, que hace que de repente me entre una sed tremenda que no me la quita ni la mejor de las aguas. Maldita dependencia, que me recuerda tu olor y el olor de tu tabaco. Maldita dependencia, que hace que los días sin verte pasen a cuentagotas  y que el tiempo contigo sea arena entre los dedos.


Maldita dependencia, que creas sin ser nada. Aunque prefiero ser tu nada a no ser nada tuyo.


Venecia Sin Agua






sábado, 13 de septiembre de 2014

Compro amores en rebajas porque no puedo permitirme un amor de nueva temporada.

"Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta." Sam Keen


No me gusta planear nada, siempre me gustó improvisar, dejarme llevar, aunque luego las cosas no salgan tal y como yo esperaba.

Aprendí que un amor verdadero no se consigue en dos días, ni con tres besos y un polvo, ni con diez mil sonrisas. Aprendí que un camino de 10.000 km comienza con un solo paso y que "las cosas de palacio van despacio, princesa". Aprendí a pisar el freno cuando veía una curva pronunciada y a no frenar cuando los latidos se aceleraban. Aprendí a no mentirme a mi misma, a hablar las cosas. Aprendí a sonreír en los momentos buenos y en los no tan buenos, a secarme las lágrimas antes de salir del baño o de mi habitación, y es que, ¿qué esperas de alguien que compra amores en rebajas porque no se puede permitir un amor de nueva temporada?.

Mi vida no puede ser mejor y aún así me siento vacía. Que sí, que sus besos me elevan al séptimo cielo, que mi vida es su boca. Que morder sus labios es como morder la más sabrosa de las frutas. Que me tienta más que un caramelo a la puerta de un colegio y que me gusta más que a un tonto un lápiz. Y es que son esos momentos cuando estoy realmente feliz y me siento la mujer más dichosa del mundo, sin embargo, ¿cuánto va a durar esto? ¿Un mes, dos? no creo que llegue a tres.

Que por mucho que intente coserle el corazón a besos y demostrarle que soy distinta, no me va a servir de nada, porque nunca seremos nada más que dos corazones rotos desconfiados huyendo de todo tipo de sentimientos. Y es que tengo miedo a la oscuridad y es que veo el futuro tan negro que ni tus ojos me lo iluminan. Estoy jodida. Sé que si me enamoro pierdo así que me he asegurado el corazón a todo riesgo. No es ninguna locura, se llama previsión.

[[Las hostias, me las meto sola.  
Las heridas, me las curo con alcohol.
La sonrisa, siempre despeinada.
Las palabras, el viento se las llevó.
Los recuerdos, el alzheimer los pudrió.
                                             Los hechos...
 al contenedor.]]

Venecia Sin Agua 

sábado, 6 de septiembre de 2014

Corazones rotos recosidos a besos.

"El amor no tiene cura, pero es la cura para todos los males." Leonard Cohen


Busco un halo de amor refugiado en un corazón roto. Es difícil volver a sentir lo mismo, es difícil volver a confiar, lo sé. Todo es difícil. Es como una carrera llena de obstáculos, como un campo de batalla teniendo un ejército superior de enemigo, es como un campo minado o como el pobre antílope rodeado de una manada de hambrientos leones. Sabes como empieza, pero no sabes como va a terminar, y lo peor, no tienes garantía alguna de si vas a salir ileso de ello. No tienes ni idea de como va a reaccionar un corazón roto. Siquiera tienen ni idea ni como van a reaccionar ellos mismos.

Puedes venderte. Puedes decir que tú no eres igual, que donde otros cosecharon heridas, tú te dedicarás a coser las heridas a besos... pero no. No eres creíble, y menos para un corazón roto que ha sido destrozado como cuando se te cae una copa de cristal de Bohemia al suelo, intenta reconstruirlo... Es difícil, para qué engañarnos. Tienes que vivir al día, ganarte las cosas a pulso, dar un pequeño paso cada día, ya que, un viaje de 10.000 kilómetros comienza con un solo paso, tienes que tener confianza en tí mismo y mucha mano izquierda.  Y si, suena la campana y lo consigues, si consigues reconstruir un corazón roto, no hay que relajarse y pasar del tema, si no seguir yendo pasito a pasito.

Dicen que los comienzos son difíciles pero el ganar la confianza de un corazón roto va a ser una misión más complicada que juntar el agua con aceite. Solo espero que merezca la pena.

Venecia sin agua