sábado, 23 de mayo de 2015

Jornada de reflexión.

"Existe todo tipo de amor en este mundo, pero nunca el mismo amor dos veces. " F. Scott Fitzgerald .


Sábado veintitrés, para muchos jornada de reflexión política, para mí solo jornada de reflexión. 

Y reflexiono sobre mi situación, sobre mi vida, sobre mis sentimientos, sobre todo... Siempre fui una persona donde primaba más la pasión, donde siempre me lancé a la piscina sin ver más allá de lo que sentía, o creía que sentía en ese momento. Si en aquel momento alguien me hubiese preguntado ¿qué sientes? siempre hubiese contestado amor.

Y así, relación tras relación, vivencia tras vivencia, te das cuenta que quizá, todo aquello, era exagerado, que mientras tú pensabas que siempre habías estado locamente enamorada por alguien, simplemente era cariño, porque el roce hace el cariño, que quizá aquello era desmesurado, porque al fin y al cabo, el corazón siempre va a sentir lo que tú quieras que sienta.

Si tienes el corazón entero, siempre vas a querer más, y el querer más implica que vas a estar más dispuesto a estar con alguien... Sin embargo, una vez que el corazón tiene remiendos, por haber querido de más a alguien que deberías de haber querido de menos, cuando te has llevado la hostia contra el suelo tras estar en el cielo, o simplemente cuando has querido a una persona sin límites, las cosas van cambiando, y el corazón está menos dispuesto a un posible sufrimiento futuro, un posible desengaño o dios sabe que.

Y te vuelves frío...

Y más o menos es lo que me ha pasado a mí a lo largo de estos años... Quizá tenga una forma de vivir el amor un poco distinta a los demás, un poco más racional. Yo no necesito que el corazón me diga adelante, sino la cabeza, porque si me fiase del corazón me enamoraría de una persona distinta cada dos minutos si la persona me trata con algo de cariño... La cabeza sin embargo, es la que te hace no sobre valorar a la otra persona, no idealizarla, ver sus defectos, te alerta si algo no te conviene, si algo puede ir mal... Por propia experiencia sé que si la cabeza me dice que no, por mucho que sienta el corazón va a ser no. 

Porque cuando maduras, cuando pierdes la inocencia de un adolescente, cuando pierdes el furor del primer amor, vas viendo que para querer a pleno corazón, primero hay que querer con plena cabeza... 

Sí, es irónico que si ambos pensásemos justamente lo contrario a lo que pensamos seríamos algo más que lo que sea que seamos...




VeneciaSinAgua





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