" Ella me decía: "nada es eterno, ya encontrarás a otra pa' tus inviernos" ". Delirios locos. Rulo y la contrabanda.
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Y cuando la veas con otro de la mano, cuando sus labios besen otros labios que no sean los tuyos, cuando su pensamiento pertenezca a otra persona, cuando sus frases ya no sean para ti, cuando en sus sueños ya no estés, cuando en su futuro ni aparezcas, entonces y solo entonces te darás cuenta, que aquello que sentías en tu estómago, no era un simple malestar, no era diarrea, si no mariposas que quisiste matar. Mariposas que intentaste ahogarlas entre tanta copa y tantas bocas, mariposas que, con complejo de gato, siete vidas tuvieron, y por si no fueran suficientes otra más de repuesto. Y esas vidas, ni una menos, son las que necesitarías para olvidarla. Y no solo a ella, si no a su risa nerviosa al verte, sus ojos que sin quererlo decían más que su boca, su olor, sus besos, su respiración, las tardes interminables, las noches de pasión, su prisa por verte, su calma por irse, sus ganas de comerse el mundo... pero contigo.
Sus noches, sus días, ya no te pertenecen, y sigue siendo dueña de su sonrisa, pero el motivo de esta ya no eres tú. Sus manos encajan a la perfección con las de él cual pieza de puzzle. Son dos personas en un mismo ser, quizá él no la quiera tanto como en silencio la quisiste tú, sin embargo, hay una diferencia, él la quiere mejor.
"Lo bueno, si es breve, dos veces bueno."
Venecia Sin Agua
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